Juan Manuel Perez
La curiosidad es que el sector cuenta con pantallas LED de 360 grados que, durante el entretiempo, proyectan jugadas calcadas del anime pero protagonizadas por los ídolos del club. Esta iniciativa nació tras ver cómo los jugadores de la Selección Argentina festejaban sus goles con poses de Dragon Ball o One Piece, uniendo las dos religiones más grandes del país en un solo lugar físico que atrae a miles de turistas curiosos cada fin de semana.
Lo más fascinante de esta noticia es la implementación de "asientos hápticos" en la tribuna VIP, que vibran y reaccionan según la intensidad del partido, emulando la tensión que se siente en los duelos de alta velocidad del anime. La curiosidad técnica radica en que el sistema está sincronizado con un algoritmo que analiza los cánticos de la hinchada: cuanto más fuerte canta la gente, más efectos visuales de "auras de poder" aparecen en las pantallas del estadio, creando una experiencia de inmersión total que hace sentir a los espectadores que están dentro de un episodio de Dragon Ball Z. Es la primera vez que la ingeniería deportiva y la narrativa del anime se fusionan para transformar el espectáculo del fútbol en una batalla épica de dimensiones Shonen.
Para la comunidad latinoamericana, este estadio es un símbolo de cómo nuestra identidad cultural ha absorbido el anime como algo propio. Ya no es "cultura importada", sino un lenguaje local con el que celebramos nuestras alegrías deportivas. La noticia se ha vuelto viral en Japón, donde los autores de los mangas deportivos han enviado mensajes de felicitación, asombrados por cómo en el "fin del mundo" se vive el anime con una intensidad que incluso supera a la de su país de origen.